perfecto engranaje
Si hubiera observado un poco me habría dado cuenta de que, cinco segundos antes, esa misma persona había cruzado por esa acera.
El calor es pegajoso, agobiante, hace mucha humedad. Es mediodía. El sol está de frente y cae como un muro sobre la vista; entorno los ojos para ver unas siluetas aparecer entre la claridad como fantasmas liberados.
Noto que llevo la espalda mojada, una gota de sudor me resbala por el cuello. Camino con paso lento, lento, a cámara lenta para ahorrar energía como los hipopótamos sólo que no me voy a refugiar en el río sino en el aire acondicionado más próximo que resulta se de unos almacenes del textil con ropa chillona de colores fosforitos y con tallas para enanitos, una dependienta salida de ultratumba, mascando chicle, se ofrece solícita en mi ayuda, por si me interesa algo, le respondo que no que ya le buscaré si acaso.
Entonces sigo recorriendo la tienda sin esperanza de encontrar nada para mí. La dependienta de largas pestañas postizas me despide con un lánguido adiós y continúo mi paseo.
Vuelve a estar todo patas arriba son las obras del verano, con su ruido intermitente. Esa cara.... esa cara me suena tannnnto... Es increíble como funciona todo cada día, con un perfecto engranaje suizo. La chica de los auriculares no va por donde suele ir, canturrenado sino unos metros más alante, el vendedor de lotería continúa en su esquina y pone la radio más fuerte por las obras ya se sabe. Este hombre tan rato, el del polo azul marino, la cara embadurnada de polvos de talco ahí viene ... si por donde siempre . Quizás me dejo...
Si hubiera observado un poco me habría dado cuenta de que, cinco segundos antes, esa misma persona gabía cruzado por esa acera.


mis-cosicas dijo
Genial, como de costumbre
18 Julio 2008 | 03:34 PM