En vacaciones no da gusto madrugar pero queremos visitar "Teguise Marquet" ya que está destacado en todas las guías y recopilación de información de internete.
Después de tomarnos el desayuno nos quedamos sentados un rato más en el restaurante. El adolescente perdonavidas ya había abandonado el comedor dejando una estela de negro inconformismo, su atuendo durante los ocho días que hemos permanecido ha sido siempre oscuro. El camarero chino
sigue muy atareado recogiendo los platos y poniendo en orden las sillas de los ingleses mas soñolientos que después de atiborrarse a filetes y simulacro de zumo de naranja se disponen a dejarse caer en las hamacas de la piscina.
Se nos ocurre preguntar, no solemos preguntar pero esta vez nos dirigimos al recepcionista. El recepcionista tiene una cara muy redonda trazada con rotring, el flequillo cortado a lo cazo no lo disimula. A traves de sus gafas redondas sonríe. Tiene los ojos verdes y aunque nos dice que lo siente la mitad de su cara se ríe. Con su otra mitad la de la boca nos dice:
-Lo siento , el hotel pone bus pero salió hace diez minutos- mientras su cara con la que se rie parece que se rie mucho, mucho.
Continúa y con la parte inferior de su cara partida por una diagonal invisible, milimétrica, diametral deja caer:
-les va a resultar imposible ir a Teguise.


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