lanzarote
Saldré por la puerta de atrás del hotel hacia la parada del bus. Me he puesto pantalón cómodo, mis botas de montaña (menos mal que me las he traído), gorra azul, manga corta y jersey deportivo. Atravieso la supuesta zona de juego de los niños, el tablero gigante de ajedrez parece una piscina de cuadros en medio de artificiales campos de golf para enanitos. Se oye algún que otro gritito de algún infante que a pesar de ser temprano ya está dando la matraca a una sonriente animadora del paraíso infantil.
Bajo las escaleras y ya no estoy en el submundo protregido del alojamiento a medio pensión y atenciones en inglés.
Hay alguna nube perdida, promete hacer un poco de fresquete, sopla una ligera brisa.
Avanzo hacia mi objetivo, no pasa un coche, cruzo la carretera, hay un solar a medio construir que parece el efecto de una bomba nuclear, me produce un desasosiego increíble entre tanto edificio lujoso a su alrededor, una equivocación en el tiempo.
He avanzado rápido a pesar de que no hay señales de moviento. De pronto en la acera opuesta está aparcada una furgoneta destartalada y un hombre vestido de vaquero que otea el horizonte.
-Buenas, os estamos esperando - se presenta amigablemente
-Mi nombre es Javier- y yo correspondo con mis saludos
-¿no Eraís dos personas?- me lo dice muy fijamente aunque no tiene un aire de precopación si le noto un punto nervioso.


copita dijo
Servicios de Canary Treking
25 Enero 2008 | 01:17 PM