Por favor gire a la derecha cuando pueda- espeta la voz metálica una vez más. Apenas se ve el camino pero se bifurca en dos carreteras; una parece medio decente y la otra es un camino de cabras, para coches todoterreno, vamos.
Antonio gira un volantazo y finalmente seguimos por el de las cabras, Elena pone música. Hay compac realmente buenos, pero para nuestra desgracia coloca a Juan Guerra. Los cantautores modernos me desquician (aunque los atemporales también). Canta todas sus desgracias, que la verdad no me interesan, mientras comienzan las curvas interminables. Hay señales avisando del posible cruce de animales, el paisaje debe ser precioso pero con esta noche tan cerrada, se adivina lo que la luna, casi llena, nos deja que no es poco.

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