Estoy mirando el calendario. El martes 17 de abril el director, tras llegar al centro y dejar sus cosas en su despacho se acerca al nuestro. Se desliza hasta mi lado y me habla.
Yo también acabo de llegar y casi me topo con él en la puerta.
Tengo por costumbre mirar a los ojos de una persona especialmente cuando se dirige a mi. En esta ocasión contemplaba como modulaba su boca sexagenaria; unas grandes gafas negras le tapan su cara.
-Ayer estuve hablando con Isabel y me comentó que iría al médico a última hora de la mañana con lo cual si ella no llama antes yo te llamaría a tu casa para que no tengas que venir mañana, por si acaso.
-Gracias, gracias - balbuceo, no estoy acostumbrada a tanto agasajo aunque sea de boquilla.
Y el dire que es persona íntegra en sí y que se hace proganda constantemente de lo guay que es, acude a la llamada imperiosa de Atanasio.


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