Se abre la puerta.
Entra un cuadro y después Jorge Mantenimiento.
-Es un presente del Excelentísimo, dedicado por él.-
Miramos la dedicatoria en la esquina inferior izquierda.
-Vaya, no cabe duda de que te lo ha dedicado personalmente, por el rotulador de trazo grueso.-
-Eso le pasas el dedo y lo borras- le digo entre risas.
“Para mi compañero de trabajo con afecto”
y la estrepitosa firma, descomunal, montañosa e insolente, justo lo contrario que él. (En lo que se refiere a descomunal).
Es una fotografía de la Fuente del Marqués de Caravaca, bastante grande con un pésimo marco de corcho.
-Cámbiale el marco aunque te costará una pasta- le digo.
-Bueno no se lo que mi mujer me dirá cuando me vea aparecer con “esto” – le brillan sus verdes ojos, secretamente está mas que satisfecho por el obsequio.
Acto seguido le pasa la mano sobre la caligrafía que desaparece como el excelentísimo cuando hay trabajo.
-Ahora si que me lo tengo que llevar a mi casa porque descubrirá si lo dejo en su despacho, que he borrado su dedicatoria – nos comenta con risilla compulsiva.
Y desaparece Jorge y después su cuadro.

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